domingo, 13 de mayo de 2012

BRUNO SCHULZ, La mitificacion de la realidad

El núcleo de la realidad es el sentido. Lo que no tiene sentido no es real para nosotros. Cada fragmento de la realidad vive gracias a que no posee su porción en algún sentido universal. Las antiguas cosmogonías lo expresaban con la sentencia “en el principio era la palabra”. Lo innombrado no existe para nosotros. Dar nombre a algo significa incluirlo ene l sentido universal. La palabra mosaico, separada, es una creación tardía, es ya resultado de la técnica. La palabra primaria era un deambular , girar alrededor del mundo, era una gran unidad universal.La palabra mosaico, separada, es una creación tardía, es ya resultado de la técnica. La palabra primaria era un deambular , girar alrededor del mundo, era una gran unidad universal. Es un significado corriente y actual es sólo un fragmento, un rudimento, de una remota, omnipresente e integral mitología. Por eso existe en ella esa tendencia a recrearse, regenerarse, a completarse en un sentido total. La vida de la palabra es como el descuartizado cuerpo de la serpiente legendaria cuyos trozos se buscan en la oscuridad; ella se tensa, se estira hacia mil combinaciones.Ese milésimo e integral organismo ha sido desgarrado en vocablos sueltos, en morfemas, en el habla popular y en esa nueva forma, utilizado para necesidades de la práctica, vino hacia nosotros ya como un órgano de comunicación. La vida de la palabra, su desarrollo ha sido dirigido a vías nuevas, vías de practica vital, sometidas a otras reglas. Más , cuando de algún modo, los requerimientos de la práctica aflojan sus rigores, cuando la palabra, liberada de esa presión, se abandona a sí misma, vuelve a sus propias leyes, entonces ocurre en ella una regresión, una corriente retro; la palabra se acerca a sus antiguas conexiones, tiende a completarse en un sentido, y esa atracción hacia la madriguera, la añoranza del regreso, de la prepatria de la palabra la llamamos poesía La poesía es un cortocircuito entre el sentido y los vocablos, una repentina regeneración de los mitos primarios. Nos olvidamos que al hacer uso de las palabras corrientes, esos fragmentos de las antiguas y eternas historias, construimos, como bárbaros, nuestras casas con fragmentos de esculturas y figuras de los dioses. Nuestras más sobrias definiciones y conceptos son lejanos descendientes de los mitos e historias antiguas. Entre nuestras ideas no hay ni una miga que no provenga de la mitología, aunque sea una mitología transfigurada, mutilada, transformada. La primera función del espíritu es fabular, crear “historias”. La poesía reconoce estos sentidos extraviados, devuelve su lugar a las palabras, los une según sus significados primitivos. En el poeta la palabra se vuelca en su sentido esencial, florece y se desarrolla espontáneamente según sus propias leyes, recupera su integridad. Por eso toda poesía es mitologización, trata de recrear los mitos sobre el mundo . La mitificación del Universo no ha concluido. El proceso tan sólo ha sido frenado por el desarrollo de la ciencia, ha sido empujado a una vía secundaria donde vive sin comprender su significado esencial. Mas, tampoco la ciencia es otra construcción del mito sobre el mundo, porque el mito yace en sus elementos y no nos es dado en absoluto salirnos de sus contornos hasta alcanzar el sentido del mundo “anticipado”, por deducción con base en grandes y atrevidas abreviaturas y aproximaciones. El saber conduce al mismo punto por el camino de la inducción, metódicamente, tomando en cuanta el material de la experiencia. En el fondo una y otra se dirigen hacia lo mismo. El espíritu humano es incansable en la alabanza a través de los mitos, en el proceso de “dar sentido” a la realidad. La palabra abandonada a sí misma, gravita, gravita, se inclina hacia el sentido. El sentido es el elemento que introduce a la humanidad en el proceso de la realidad. Es un dato absoluto. Resulta imposible extraerlo de otros datos. ¿Por qué algo nos parece sensato? Es imposible contestarlo. El proceso de dar sentido al mundo está estrictamente relacionado con la palabra. El habla es un órgano metafísico del hombre. Sin embargo, con el paso del tiempo, la palabra se endurece, coagula, deja de ser el conducto de nuevos significados. El poeta devuelve a las palabras su papel conductor a través de nuevos cortocircuitos que surgen de las acumulaciones. Los símbolos matemáticos son aplicaciones de las palabras en nuevas frecuencias. También la imagen es la derivada de la palabra primaria, palabra que todavía no era un signo, sino un mito, una historia, un sentido. Consideramos normalmente la palabra como una sombra de la realidad, su reflejo. Más justa sería la tesis contraria: la realidad es la sombra de la palabra. La filosofía es prácticamente filología, es una profunda, creativa investigación de la palabra.

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